Obituario a los mártires de la lucha anticolonial de Colombia Con motivo del segundo centenario del fusilamiento de Policarpa Salavarrieta y de sus ocho compañeros ocurrido en Bogotá, 14 de noviembre del 1817*

Reverendos Padres, Señores Académicos,  Señoras y Señores,

 

Tengo referencia, que desde el primer gobierno de la República en 1811 y hasta el gobierno militar de Rojas Pinilla, que concluyó en 1957, se ha celebrado cada año el homenaje a los mártires de la Independencia con una procesión por las calles circundantes a ésta Iglesia de La Veracruz o Panteón Nacional. En estas procesiones participaban la Academia, las Autoridades y se llevaba en andas una imagen del Cristo de los Mártires. Hoy, en 2017 estamos repitiendo este mismo acto como conmemoración a ésta Memoria, sin procesiones ni actos públicos. Hoy, sólo las academias colombianas  y otras pocas organizaciones gubernamentales rinden homenaje a los mártires de la independencia.

 

En este momento, continuando con la tradición, estamos rindiendo homenaje a La Pola, una de las “59 mujeres mártires de la independencia fusiladas en 35 ciudades y pueblos de 11 departamentos”[i] de la hoy Colombia.  Ella fue la única mujer fusilada en Santafé de Bogotá en 1817 y sepultada en este lugar[ii]. Siendo éste un homenaje a la memoria histórica de una mujer luchadora y sacrificada por la historia de Colombia, por la libertad de Colombia.

 

Quiero esbozar aquí tres ideas, todo con el fin de analizar la narrativa que se ha utilizado para hacer este recordatorio a los mártires de la patria y a Policarpa Salavarrieta. Estas ideas me surgieron al leer los textos de los Académicos que han estado de pie en este mismo podio, hablando años tras año, repitiendo, haciendo alabanzas, con el único fin de no olvidar.

 

Primero, la narrativa que oculta al acto repetitivo del homenaje a los mártires a lo largo de más de dos siglos; segundo, el hecho que sea La Pola la única mujer  fusilada y enterrada en este Panteón de mártires. Y, tercero, la lucha, hoy un tanto fallida, por mantener la memoria viva de los mártires de la patria.

 

Primero, en actos anteriores, en este mismo podio se dijo: “éste es un acto solemne, religioso y patriótico”[iii]. “Este acto da sentido de cohesión nacional”[iv]. Estas palabras son esencia de la narrativa que subyace a ésta celebración recordatoria.  La narrativa utilizada, de un lado se repite año tras año y del otro es análoga al martirio de Cristo. Según Leonardo Boff: “el martirio es posible porque existen personas que prefieren sacrificar su vida a ser infieles a sus propias convicciones…”[v].  Se considera en la cultura Occidental a Jesucristo como el mártir por excelencia, a él lo siguen los mártires de la Fé cristiana y a éstos los mártires del Reino de Dios. Estos últimos luchan por la utopía del reino, “sin tener una fe cristiana explícita, pertenecen a la misma causa de Cristo”[vi]. Este último, es el caso de nuestros mártires y el de Policarpa.

 

Los académicos expresaban así la mecánica repetición de la celebración y la fe cristiana intrínseca al acto mismo: Eduardo Ruiz Martínez, en 1994 se refirió al relato que hizo el cronista Caballero sobre los inicios de ésta celebración en la Iglesia La Veracruz el 20 de Julio de 1811 y luego en 1813: “Esto para decir que desde hace ya muchos años, se ha convertido en una larga tradición, llevar a efecto, por estas calendas, una ceremonia religiosa de sufragio en memoria de los mártires de la independencia en el Panteón nacional de la Veracruz”[vii]. Y, en la homilía a los próceres realizada en 1984 por el Padre Manuel Briceño Jáuregui S.J. en este mismo recinto, dice: “Y si nosotros celebramos anualmente un funeral por los caídos, es porque sabemos que éstos pasaron del patíbulo a la eternidad; porque a todos los acompañó en ese viaje postrimero el que por antonomasia denominamos Cristo de los mártires”[viii]

 

Resumiendo, tenemos que, la narrativa producida por ésta celebración a los mártires nos indica: que ésta se asocia completamente a la fe cristiana, a la eucaristía con la que se actualiza cada año el sacrificio. Es decir, se revive cada año el suplicio de Cristo a través del suplicio de los mártires. Además, se asocian los hechos al punto espacial donde ocurrieron, el monumento de la Iglesia de La Veracruz, la Iglesia de los Mártires, o, el Panteón Nacional.

 

Segundo, el hecho que sea La Pola la única mujer fusilada y enterrada en este Panteón de mártires.-  Ella yace acompañada por 78 patriotas más ejecutados durante la reconquista española, quienes fueron inhumados en esta iglesia ya que la Hermandad de la Veracruz era la encargada de asistir a los ajusticiados y darles sepultura en la fosa de esta iglesia.

 

La Pola ha sido recordada de diferentes maneras por la Academia y existe, obviamente, una narrativa a su memoria. En este recinto ha sido mencionada en casi todas las homilías durante los años de existencia de la Academia Colombiana de Historia y de celebración de éste recordatorio. Y, por fuera de ésta celebración, son innumerables las diversas formas como se ha evocado su memoria: En 1902, con un anagrama y un soneto, siendo el anagrama: Yace por Salvar la Patria[ix]. En 1910, para festejar el centenario de la independencia la Academia relaciona los diferentes monumentos y documentos con los que se recordó a la Pola en su centenario del nacimiento[x]. Otra estatua se menciona en el Boletín de la Academia de 1911[xi]. El drama escrito por José María Domínguez Roche, titulado La Pola y representado en 1820, es recordado por la Academia en 1915. Igualmente otro soneto es publicado en 1915[xii]. Tenemos también el discurso pronunciado ante una nueva estatua, esta vez erigida en Bogotá, en 1917[xiii].-  Hay placas conmemorativas, recuerdos, etc., etc. En 2010, se publica un Memorial sobre el dramatizado “La Pola” de RCN TV. En él se cuestiona la tergiversación de la historia novelada que presenta la televisión nacional[xiv].

 

Al tiempo que se la honraba, también se la tachaba y destruía: Que si era bastarda, que si su nombre era Apolonia, que si era doncella, que si su sitio de nacimiento era Guaduas o Mariquita o Tenxo[xv]. Todo esto controvertía su imagen de heroína y mártir. No ocurrió lo mismo con sus demás compañeros hombres de sacrificio.

 

Resumiendo, la narrativa que subyace al discurso sobre La Pola es ambigua. Al tiempo que se la alaba, se la critica y desvaloriza. Como es ambiguo el culto a la Virgen María Madre de Dios.

Esto nos acerca aún más a la idea de la asociación de éstas celebraciones con la Fe cristiana, lo cual es consecuente con la tradición cultural hispanista de Colombia.

 

Tercero, la lucha, hoy fallida, por mantener la memoria viva de los mártires de la patria, entre ellos el de La Pola. En 1994, el Académico Eduardo Ruiz Martínez, dijo: “La Academia Colombiana de Historia, que desde comienzo del siglo (se refiere al siglo XX) ha sostenido la iniciativa de ésta recordación patriótica y religiosa”[xvi] Y, más adelante, en 1997, el Académico Antonio Cacua Prada: “Este periodo de nuestra historia está cargado de patriotismo que ya nadie recuerda”[xvii]. Ya en el 2003, otro Académico se preguntó: “¿Nos importa la memoria de los mártires que con el sacrificio de su vida y el legado de sus ideas y de su acción conquistaron la independencia?”[xviii]

 

Hoy recordamos a los mártires entre estudiosos de la historia; pero éstos deberían ser recordados por las  masas. ¿Le interesa a las masas de la Colombia de hoy la memorias de los mártires? Definitivamente, NO. ¿Conoce Colombia a sus mártires? Definitivamente, NO. ¿Conocen a Policarpa Salavarrieta, definitivamente NO

 

Teniendo en cuenta, que el pasado es un país al que las nuevas generaciones deben viajar hago uso de la obra de James Edward Young. Young es estudioso de las diversas formas, imágenes,  discursos y narrativas usadas para perpetuar en la memoria el pasado. Young ha puesto en práctica sus ideas en Berlín para conmemorar la unión de los dos Berlines, en Nueva York para recordar el 9/11 en la Zona Cero, en Washington D.C. para criticar el monumento al Holocausto judío[xix].

 

Con base en la lectura de Young, me pregunto:

 

  1. ¿No debemos actualizar los memoriales con el fin de mantener viva la memoria histórica en los tiempos modernos? ¿No deben los monumentos evolucionar a través del tiempo? A los ojos de los críticos modernos y artistas, la difícil esencia de los monumentos tradicionales y sus pretensiones de grandeza los destinan a un estatus pre moderno y arcaico. Por lo tanto su actualización se hace inminente. La moderna concepción del monumento así lo dicta. Estos deben evolucionar tanto en significado, como lugar y tiempo hacia formas negativas del monumento.

 

 

  1. ¿No debemos volver a pensar la narrativa con la que homenajeamos a nuestros mártires de la patria y a las pocas mujeres, Policarpa Salavarrieta? La narrativa desarrollada para recordarlos, corresponde a los causes de la cultura hispanista colombiana; ¿pero no ponen en práctica los nuevos conceptos desarrollados como la contra-memoria y la contra-narrativa? Los conceptos, contra-memoria y la contra-narrativa sugieren que en vez de llenar el lugar dejado por los mártires o muertos con formas positivas, los artistas, creadores o entidades culturales deben pensar en llenar el espacio vacío con lo que Young llama la persona-ahora-ausente[xx].  Él los llama los contra-monumentos, es decir, que los espacios destinados a los memoriales conmemorativos deben concebirse para retar la premisa del monumento.  Para contradecir el discurso oficial.  La narrativa de los eventos debe representarse ahora con una contra-narrativa. Es decir, la historia expresada en la narrativa es la historia oficial. La contra-narrativa debe buscar el envés.

 

 

  1. Se debe buscar el envés de la historia narrada. Debe pasar de lo racional a lo simbólico. Es el significado ausente de la narrativa oficial. Un ejemplo claro de estos conceptos son los usados por Young en el monumento de la Zona Cero de Nueva York, recientemente inaugurado. Cuando todos pedían volver a construir una réplica de las torres destruidas el 11 de septiembre, él hizo el monumento con unas piscinas sin fondo que nunca se van a poder llenar, significando el vacío o pérdida (loss) dejada por las víctimas. Poniendo en contexto estas ideas en el caso Colombiano de hoy, los museos de memoria histórica que se están construyendo están usando el concepto de la narrativa en positivo, o sea la guerra misma, la muerte misma. La contra-narrativa, por ejemplo, puede ser el miedo que quedó sembrado en toda la sociedad colombiana. Expresiones del miedo no se encuentran en ninguna parte. Para esto se requiere de artistas, instalaciones o discursos que simbolicen el envés del discurso positivo.

 

No corresponden ni a las Iglesias, ni a la religión éstos temas. Estoy uniendo de un lado narrativas literarias, que son las de los académicos, publicadas en el Boletín de Historia y Antigüedades con narrativas artísticas y creativas. Ambas quieren tanto homenajear mártires, como mantener viva su memoria histórica, aunque con formas distintas.

Sin embargo, éste podio es el adecuado para señalar, que es posible hacer el viaje al pasado con mucho más público, con público nuevo, que seguramente va a estar satisfecho de homenajear mártires muertos por la causa de la libertad.

 

Bibliografía

Acta de la Sesión del 15 de noviembre de 1902,  “Yace por Salvar la Patria”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No.1: Año IV (1902): 187-189

Acta de la Sesión del 16 de Agosto de 1910,  “La ciudad natal de la Pola”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No.67: Año VI (1910): 450-451

Briceño Jáuregui, Manuel S.J., “Homilía de los próceres, en la Veracruz”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No. 746: Año LXXI (1984): 529-534

Cacua Prada, Antonio, “Oración a los Mártires”, Boletín de Historia y Antigüedades”, Academia Colombiana de Historia. No. 798, Vol. LXXXIV (1997): 613-620

Cacua Prada, Antonio, “Memorial” Para los altos dignatarios del Estado, sobre el dramatizado “La Pola” de R.C.N. TV”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No.850, Vol. XCVII (2010): 579-581

Ibáñez, Pedro María, “Inauguración de la estatua de La Pola en Guaduas”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No.71, Año. VI (1911): 709-711

Informe de Comisión, “La Pola es de Guaduas”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No.775, Vol. LXXVIII (1991): 977-982

Lozano y Lozano, Carlos, “Sentido de la cohesión nacional”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No. 346, Vol. XXX (1943): 749-757

Lozano T., Fabio, “Discurso”, Boletín de Historia y Antigüedades,  Academia Colombiana de Historia. No.133, Vol. XII (1918): 2-9

Peralta, Napoleón, “Los mártires de la Independencia y la cultura de la nacionalidad”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No. 822, Vol. XC (2003):  613-620

Posada, Eduardo, “Policarpa Salavarrieta”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No.106, Vol. IX (1915): 577-587

Restrepo Sáenz, José María y Ortega Ricaurte, Enrique, “Policarpa Salavarrieta”, Boletín de Historia y Antigüedades,  Academia Colombiana de Historia. No. 414-416, Vol. XXXVI (1949): 355-368

Ruiz Martínez, Eduardo, “Recordación de los mártires de la patria”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No.787, Vol. LXXXI (1994): 997-1003

Velandia, Roberto, “Las mujeres mártires de la Independencia”,  Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No.792, Vol. LXXXIII (1996): 81-90

Young, James E, “Memory and Counter-Memory”, Harvard Design Magazine. No. 9, 1999. pp. 1-10

_____. The Texture of Memory: Holocaust Memorials and Meaning. New Haven: Yale University Press, 1993

 

 

  1. Velandia, Roberto, “Las mujeres mártires de la Independencia”, Boletín de Historia y Antigüedades, Bogotá: Academia Colombiana de Historia. 1996, No.792, Vol. LXXXIII (1996): 83
  2. Según una tradición La Pola fue exhumada de éste lugar. En el suelo del templo de San Agustín, calle 6a con carrera 7a se encuentra una losa con su nombre indicando que allí se encuentra sepultada.
  3. Briceño Jáuregui, Manuel. S.J. “Homilía de los próceres, en la Veracruz”, Boletín de Historia y Antigüedades”, Academia Colombiana de Historia. No. 746,  Vol. LXXI (1984): 529-534
  4. Lozano y Lozano, Carlos, “Sentido de la cohesión nacional”, Boletín de Historia y Antigüedades, Bogotá: Academia Colombiana de Historia. No. 346, Vol. XXX (1943): 749-757
  5. Boff, Leonardo, "Reflexión sistemática sobre el martirio”, Concilium. Revista Internacional de Teología. Sao Pablo: Vol. 183, (1983): 325-334
  6. Boff, Leonardo. Ibidem.
  7. Ruiz Martínez, Eduardo. “Recordación de los mártires de la patria”, Boletín de Historia y Antigüedades, Bogotá: Academia Colombiana de Historia. No.787, Vol. LXXXI (1994): 998-999
  8. Briceño Jáuregui, Manuel. S.J. Op. cit. pp.530
  9. Acta de la Sesión del 15 de noviembre de 1902, “Yace por Salvar la Patria”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No.1, Año. IV (1983): 187-189
  10. Acta de la Sesión del 16 de Agosto de 1910,  “La ciudad natal de la Pola”, Boletín de Historia y Antigüedades. Academia Colombiana de Historia. Diciembre, No.67, Año. VI (1910): 450-451
  11. Ibáñez, Pedro María, “Inauguración de la estatua de La Pola en Guaduas”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No.71, Año. VI (1911): 709-711
  12. Posada, Eduardo, “Policarpa Salavarrieta I”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No.106, Vol. IX (1915): 577
  13. Lozano T., Fabio, “Discurso”,  Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No.133, Vol. XII (1918): 2
  14. Cacua Prada, Antonio, “Memorial” Para los altos dignatarios del Estado, sobre el dramatizado “La Pola” de R.C.N. TV”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No.850, Vol. XCVII (2010): 579-581
  15. Posada E. Op. Cit. pp. 578. Y, Restrepo Sáenz, José maría y Ortega Ricaurte, Enrique, “Policarpa Salavarrieta”,  Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No. 414-416. Vol. XXXVI (1949): 355 y siguientes. Ver también: Informe de Comisión, “La Pola es de Guaduas”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia. No.775. Vol. LXXVIII (1991): 977-982
  16. Ruiz Martínez, Eduardo, “Recordación de los mártires de la patria”,  Boletín de Historia y Antigüedades,  Academia Colombiana de Historia. No.787, Vol. LXXXI (1994): 997
  17. Cacua Prada, Antonio, “Oración a los Mártires”, Boletín de Historia y Antigüedades”, Academia Colombiana de Historia, No. 798, Vol. LXXXIV (1997): 617
  18. Peralta, Napoleón, “Los mártires de la Independencia y la cultura de la nacionalidad”, Boletín de Historia y Antigüedades, Academia Colombiana de Historia, No. 822, Vol. XC (2003): 613
  19. Young, James E. The Texture of Memory: Holocaust Memorials and Meaning. New Haven: Yale University Press, 1993
  20. Young, James E. “Memory and Counter-Memory” in Harvard Design Magazine. Fall, No. 9, 1999. p. 2 http://partizaning.org/wp-content/uploads/2014/01/Memory-and-Counter-Memory.pdf

 

*La Académica Victoria Peralta de Ferreira fue comisionada por el Vicepresidente en funciones presidenciales Padre Fernán Gonzalez SJ para pronunciar el obituario en representación de la Academia Colombiana de Historia, como es tradicional, al concluir la Eucaristía, el miércoles 19 de julio de 2019.

Concelebraron el párroco de La Veracruz, Panteón Nacional Padre Mauricio Urbina y los académicos Fernán González SJ. y Alberto Gutiérrez SJ. Asistieron el Presidente y Académicos de la Academia Colombiana de Historia, patrulleros del Museo de la Policía Nacional al mando del Capitan Cortés y la feligresía de La Veracruz.

Se reproduce el texto del obituario, el cual será publicado en el Boletín de Historia y Antigüedades de la Academia Colombiana de Historia.