Menciones acerca de publicaciones de la Academia

Después de la publicación del libro "LOS NUEVOS" EN LA HISTORIA COLOMBIANA, escrito por el presidente de la Academia Coplombiana de Historia, el Dr. Enrique Gaviria Liévano, varios medios de comunicación han reseñado algunos apartes de su contenido.

 

 

El periódico santandereano, Vanguardia Liberal publicó una interesante reseña sobre el libro, escrita por su columnista Gustavo Galvis.

En la Revista de la Academia Colombiana de Jurisprudencia, apareció una recensión, escrita por Augusto Trujillo Muñoz.

En una columna sobre la clasificación de los presidentes, y la aparición de Alberto Lleras Camargo en los primeros lugares, Abdíon Espinosa Valderrama, hace referencia en su columna del periódico El Tiempo a un aparte del libro, sobre este tema.

De igual forma, el Periódico el Nuevo Siglo publicó una reseña sobre el ibro en la que afirma, respecto al Dr. Enrique Gaviria Liévano, que "Con mano diestra y singular capacidad narrativa el reconocido jurista internacional nos va familiarizando con un grupo de vidas ejemplares que se convirtieron en protagónicas allá por los años 20 y tuvieron vigencia hasta finalizar las postrimerías del siglo XX".  A continuación se presenta un aparte del artículo:

 


EL Nuevo siglo: Sábado, 23 de Octubre de 2010

“Los Nuevos” en la Historia de Colombia Sábado, 23 de Octubre de 2010 00:00

Por ERNESTO RODRÍGUEZ MEDINA

Con  este evocador título, Enrique Gaviria Liévano lanzó esta semana en la Academia de Historia, de la cual es insigne presidente, su libro destinado a rendir homenaje a “una generación militante que constituyó el estado mayor de la República Liberal”.

Con mano diestra y singular capacidad narrativa el reconocido jurista internacional nos va familiarizando con un grupo de vidas ejemplares que se convirtieron en protagónicas allá por los años 20 y tuvieron vigencia hasta finalizar las postrimerías del siglo XX.

Con la figura cimera de un Alberto Lleras Camargo, de brazo de su hermano Felipe, encabeza una constelación de grandes políticos, escritores, poetas y periodistas integrada por figuras de la talla de Jorge Eliécer Gaitán, Gabriel Turbay, Germán Arciniégas, Jorge Zalamea, León de Greiff, Rafael Maya, Luis Vidales, Juan Lozano y Lozano, Francisco y José Umaña Bernal, Ricardo Rendón y José Enrique Gaviria, padre del autor.

“Los Nuevos” nacen a la vida nacional haciéndole oposición a Pedro Nel Ospina de la misma manera como “Los Centenaristas” habían irrumpido para hacer lo propio con la dictadura de Rafael Reyes. Ambas “Generaciones de Conflicto”. La segunda antes de la Guerra con el Perú, y la primera acabada la Guerra de los Mil Días. Ambas en pleno desierto de la oposición liberal a gobiernos conservadores.

Los héroes de Gaviria Liévano recibieron entonces el influjo de Lenin y de la revolución rusa. Y como todo político que se respete “nacieron incendiarios pero murieron bomberos”, inspirándose en el socialismo y admirando al comunismo, con viajes a Moscú incluidos y presencia obligada en congresos del partido.

Felipe Lleras, citado por el autor, nos describe quienes son. “Jóvenes entre los diez y nueve y treinta años que no persiguen logros de ninguna especie y sólo pretenden levantar una cátedra de desinterés espiritual y poder contribuir a desatar una gran corriente de carácter ideológico”. Esto lo consigna en el primero de cinco números de la revista que identificaba al grupo y que el libro nos anexa en bellas y logradas litografías.

Y como nuestro amigo Enrique nos los advierte, “no fueron flor de un día, sino intelectos que influyeron profundamente en la vida nacional”. Bohemios y díscolos mancebos que buscaban remplazar a los vetustos y arcaicos centenaristas, como otros también en la “segunda edad”, los conservadores autodenominados “Los Leopardos”, con sus fogosas plumas y voces pretendían restarle autoridad a sus jefes naturales, encabezados por Laureano Gómez.

A lo largo de su magnífica obra -que no dudamos en recomendar a nuestros lectores, para que comparen los escenarios y los roles de esa era dorada con la actual en donde campea una clase política sin clase-, este gran notario de nuestra historia nos revela cómo “los Nuevos” eran casi todos autodidactas y sólo asistían a aulas liberales. Nuestro autor nos aprovecha para recrearnos en ese Bogotá de antaño “con rasgos de aldea rústica y colonial”, en cuyos cafetines se reunían a tertuliar nuestros paradigmáticos personajes. Época pretérita, rescata del olvido para que su recuerdo “ilumine a nuestros hombres jóvenes, como prisma de taciturna lumbre”, en palabras leopardinas de Camacho Carreño, escritas en el número tres de la entonces novísima revista.

Diseño y desarrollo:

Free Joomla Templates designed by Joomla Hosting